Litúrgicamente, el Regina Coeli se canta al final de las Completas dentro de la Liturgia de las Horas. Además, puede cantarse de manera opcional al final de la misa —como es habitual en las celebraciones presididas por el Papa—, y sustituye al rezo del Ángelus durante todo el tiempo pascual.
A lo largo de los siglos, esta antífona ha sido también fuente de inspiración musical. Compositores de distintas épocas han puesto música a su texto, enriqueciendo el patrimonio litúrgico y artístico de la Iglesia. Entre ellos destacan Tomás Luis de Victoria, Claudio Monteverdi, Antonio Vivaldi, Wolfgang Amadeus Mozart, Johannes Brahms o Jonathan Willcocks.
De este modo, el Regina Coeli se presenta como una síntesis perfecta entre liturgia, tradición y arte, en la que la alegría de la Resurrección se convierte en canto dirigido a la Madre del Señor.

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