Hoy comienza el Tiempo de la Creación, un periodo ecuménico que se extiende hasta el 4 de octubre bajo el lema “Agua viva”. En esta misma jornada, que coincide con la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación, el Papa León XIV ha alzado su voz para inaugurar una de las campañas espirituales y sociales más urgentes de su pontificado. A través de la Red Mundial de Oración del Papa, el Santo Padre dedica su intención de oración de septiembre a una causa vital: “Por el cuidado del agua”.
Esta intención no es solo un ruego piadoso; es un manifiesto periodístico y pastoral que une los datos fríos de una crisis humanitaria global con la calidez del compromiso cristiano.
La Red Mundial de Oración: El altavoz de los desafíos de la humanidad
Para comprender el alcance de esta convocatoria, es fundamental mirar la maquinaria espiritual que la sostiene. La Red Mundial de Oración del Papa es una Obra Pontificia confiada a la Compañía de Jesús. Fundada en 1844 bajo el nombre de Apostolado de la Oración, fue instituida como Fundación Vaticana por el Papa Francisco en diciembre de 2020, aprobándose sus estatutos definitivos en julio de 2024.
Hoy en día, esta inmensa red reúne a una comunidad de más de 22 millones de personas distribuidas en 90 países. Su misión principal es movilizar a los fieles en torno a los desafíos de la humanidad y la misión de la Iglesia, encarnados en las intenciones mensuales de oración que propone el Pontífice.
En esta ocasión, la Red trabaja en estrecha alianza con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI). Este organismo de la Curia Romana —creado en 2016 para unificar las competencias de los antiguos consejos pontificios de Justicia y Paz, Cor Unum, Migrantes y Agentes Sanitarios— tiene como mandato expresar la preocupación de la Iglesia por la justicia social, la paz, la salud y el cuidado de la casa común. Juntos, la Red de Oración y el Dicasterio traducen la plegaria en una estructura de acción global y sensibilización pública.
Explicación teológica y pastoral: El agua como "don" y no como mercancía
Desde una mirada estrictamente pastoral, el Papa León XIV nos invita a contemplar el agua con asombro y gratitud, definiéndola como “fuente de fecundidad, frescura y esperanza”. En la liturgia y la vida cristiana, el agua no es un simple recurso de consumo; es el símbolo de la gracia divina y del amor que renueva a la humanidad a través del sacramento del Bautismo. Calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas.
Sin embargo, el mensaje del Papa encierra una fuerte denuncia profética. El Santo Padre pide perdón en su oración "por haberla convertido en mercancía, olvidando que es un regalo universal, un derecho sin fronteras". Al privatizar o derrochar el agua, se comete una injusticia contra los más vulnerables. El Papa evoca la Carta Encíclica Laudato Si' para recordarnos que “este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”. El dolor de ver a hermanos que caminan kilómetros para conseguir agua limpia o que enferman gravemente por su escasez es, en definitiva, una llaga en el cuerpo de Cristo.
La crónica del desierto: Los datos de una crisis alarmante
La urgencia pastoral que plantea la Red de Oración se apoya en una cruda realidad sociopolítica respaldada por organismos internacionales. El informe Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000-2024 de la OMS y UNICEF, publicado en agosto de 2025, expone un panorama estremecedor:
- 2.100 millones de personas carecen todavía de un acceso seguro al agua potable, enfrentándose a un suministro intermitente, insuficiente, excesivamente caro o geográficamente distante.
- 106 millones de personas se ven obligadas a beber directamente de fuentes superficiales sin tratar, como ríos y lagos.
- 3.400 millones de personas no cuentan con servicios de saneamiento gestionados de forma segura y 1,7 millones de personas carecen de servicios básicos de higiene en sus propios hogares.
- La consecuencia más dolorosa: se calcula que 1,4 millones de muertes anuales están asociadas directamente a la insalubridad del agua y a la falta de higiene adecuada.
Aunque el acceso al agua potable segura a nivel mundial subió del 68% al 74% entre 2015 y 2024, el informe advierte de que los países de bajos ingresos tendrían que acelerar su ritmo de trabajo siete veces más rápido para poder cumplir con el objetivo de acceso universal fijado por la ONU para el año 2030. Ante este escenario, el Padre Cristóbal Fones, SJ, director internacional de la Red de Oración, resume con crudeza periodística la urgencia del desafío: “Nadie puede vivir sin agua, y nadie debería morir por su falta”.
De los templos a la vida diaria: "Peregrinos de lo esencial"
¿Cómo responder a este clamor? El Papa León XIV nos pide que el Espíritu Santo nos transforme en “peregrinos de lo esencial”, personas capaces de revisar su propio estilo de vida y optar por la sobriedad frente a la cultura del descarte y el derroche.
La Iglesia, a través de sus comunidades y de la propia Red de Oración, ya acompaña este proceso en el terreno. Promueve proyectos de infraestructura para facilitar el acceso al agua en zonas de conflicto bélico, prisiones, comunidades rurales aisladas y escuelas, prestando especial atención a los migrantes, los ancianos y las personas con discapacidad.
Pero la intención de este mes también exige una conversión personal diaria mediante gestos concretos:
- Reducir el consumo cotidiano: Optar por duchas más breves y cerrar el grifo cuando no lo estemos utilizando.
- Cuidar la infraestructura doméstica: Reparar pérdidas de agua y fugas a tiempo.
- Evitar la contaminación: No verter sustancias nocivas en ríos, lagos o desagües.
- Tejer comunidad: Crear y apoyar redes locales comprometidas con la defensa de los recursos naturales y la educación de las nuevas generaciones.
La llamada de septiembre es clara: rezar por el agua es comprometerse a defender la vida de los más pobres y reconciliarnos con el Creador a través del cuidado de su obra.
Oremos con el Papa este mes
Te invitamos a sumarte a los millones de fieles de la Red Mundial de Oración recitando la plegaria oficial para este mes de septiembre:
ORACIÓN: Por el cuidado del agua
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Vida,
Tú nos diste el don del agua,
fuente de fecundidad, frescura y esperanza.
Ella calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas.
Te damos gracias porque también
ella es símbolo de tu gracia y de tu amor
que nos renueva por medio del Bautismo.
Hoy te pedimos que nos enseñes a custodiarla
con gratitud, justicia y responsabilidad.
Te pedimos perdón por haberla convertido en mercancía,
olvidando que es un regalo universal,
un derecho sin fronteras, destinado a todos tus hijos.
Vemos con dolor a tantos hermanos y hermanas
que no tienen agua limpia,
que caminan kilómetros para encontrarla,
que enferman por su escasez.
Que tu Espíritu nos transforme en peregrinos de lo esencial,
capaces de vivir con sobriedad,
denunciando el derroche y la contaminación,
defendiendo el derecho de cada hermano y hermana
a beber sin miedo, sin desigualdad.
Haz que nuestro cuidado del agua
sea signo de amor al Creador
y compromiso con la vida de los más pobres,
educando nuevas generaciones que valoren
y protejan los recursos de la Tierra.
Amén.
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