Ángeles y arcángeles

Ángeles y arcángeles

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Ángel de Dios

Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén.

Ángel de la guarda

Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día.

Las horas que pasan,
las horas del día,
si tú estás conmigo
serán de alegría.

No me dejes solo,
sé en todo mi guía;
sin ti soy pequeño
y me perdería.

Ven siempre a mi lado,
tu mano en la mía.
¡Ángel de la guarda,
dulce compañía!

Oración al Santo Ángel Custodio de España

Oh bienaventurado espíritu celestial, a quien la Divina Misericordia se ha dignado confiar el glorioso Reino de España, para que lo defiendas y custodies; postrados ante ti y en amorosa unión contigo damos al Señor humildes y fervientes gracias por haber tenido para con nosotros la misericordiosa providencia de ponernos bajo tu protección: contigo le alabamos y bendecimos y a su divino servicio rendidamente nos ofrecemos.

Ángel Santo, defiéndenos del enemigo de nuestras almas, que también lo es —y muy feroz— de nuestra Patria; y alcánzanos del Señor nuestra salvación, para que España sea siempre el paladín de la Fe Católica, Mariana por excelencia, y Dios Nuestro Señor la proteja y bendiga. Amén.

Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén

Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio, contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus, supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae coelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute, in infernum detrude. Amen.

Oración a San Rafael Arcángel

Arcángel San Rafael, que dijiste:
«Bendecid a Dios todos los días
y proclamad sus beneficios.
Practicad el bien
y no tropezaréis en el mal.
Buena es la oración con ayuno,
y hacer limosna es mejor que atesorar oro»;
te suplico me acompañes en todos mis caminos
y me alcances gracias para seguir tus consejos.

​Oh poderoso Príncipe de la gloria San Rafael,
llamado medicina de Dios,
salud de los enfermos,
luz de los ciegos,
guía de caminantes,
protector de la limosna,
del ayuno y de la oración:
por aquella caridad con que acompañaste al joven Tobías,
te pido, oh glorioso protector mío,
me libres de todos los males y peligros,
y me acompañes en la peregrinación de esta vida mortal,
para llegar felizmente a puerto de salvación
en la vida eterna.
Amén.

Oración al Ángel de la Guarda de Santa Teresa de Lisieux

Glorioso Guardián de mi alma,
que en el bello cielo brillas,
junto al trono del Eterno,
como llama pura y viva;
tú bajas por mí a la tierra,
con tu esplendor me iluminas,
te haces mi amigo, mi hermano,
consolador, que me anima...
Conociendo mi flaqueza,
tú de la mano me guías,
y te veo con ternura
quitar piedras de mi vía.
A no mirar más que al cielo
siempre tus voces me invitan.
Cuanto me ves más humilde,
tanto más tu frente brilla.
Tú, que los espacios cruzas
más rápido que el relámpago
vuela por mí, te lo pido,
al lado de los que amo;
con tu ala seca sus lágrimas,
diles de Jesús, el Manso,
y el encanto de sufrir,
y mi nombre di muy bajo...
Durante mi corta vida
quiero salvar pecadores,
mis hermanos; ángel bello,
dame tus santos ardores.
Fuera de mis sacrificios
y de mi austera pobreza,
nada tengo; ofrécelos
a la Trinidad excelsa.
Para ti el Reino y la Gloria,
las riquezas del Gran Rey;
para mí la humilde Hostia,
y de la Cruz el gran bien.
Con la Cruz y con la Hostia
y con tu celeste ayuda,
espero de la otra vida
los goces que siempre duran.

Oración al santo Ángel de la guarda

Mi buen Ángel de la Guarda, que ves continuamente el rostro de nuestro Padre que está en el cielo, Dios me ha confiado a ti desde el inicio de mi vida. Te agradezco de todo corazón tu amoroso cuidado. A ti me entrego y te prometo mi amor y fidelidad.
Te pido: protégeme contra mi propia debilidad y contra los ataques de los espíritus malignos; ilumina mi espíritu y mi corazón para que conozca y cumpla siempre la voluntad de Dios y guíame a la unión con Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

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