Examen y Confesión
Índice alfabético
Examen de conciencia de la noche
Con Dios: ¿Me he acordado de Dios durante este día, ofreciéndole mi trabajo, dándole gracias, acudiendo a Él con confianza de hijo? ¿He tenido respetos humanos en algún momento? ¿He rezado con pausa y atención? ¿He acudido a Dios para pedirle ayuda para crecer en todas las virtudes y para superar mis defectos?
Con el prójimo: ¿He tratado con dureza o menosprecio a los demás? ¿Me he preocupado de ayudar a los que me rodean y de hacerles la vida agradable? ¿Me preocupa también su vida espiritual? ¿He hecho algún apostolado? ¿He murmurado o calumniado? ¿He perdonado? ¿He pedido perdón? ¿He rezado por las personas que me preocupan?
Conmigo mismo: ¿He luchado por mi santificación? ¿He cumplido con todos mis deberes y obligaciones? ¿Me he dejado llevar por la pereza? ¿Me he dejado llevar por sentimientos de orgullo, vanidad, sensualidad, impurezas? ¿Me he esforzado por vencer mi defecto dominante?
Para terminar: ¡Dios y Señor mío! Te doy gracias por todos los beneficios que hoy me has concedido. Te pido perdón de todas las faltas que he cometido durante este día, me pesa de todo corazón el haberte ofendido y propongo firmemente nunca más pecar, ayudado por tu divina gracia. Amén.
Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios
- Amarás a Dios sobre todas las cosas.
- No tomarás el Nombre de Dios en vano.
- Santificarás las fiestas.
- Honrarás a tu padre y a tu madre.
- No matarás.
- No cometerás actos impuros.
- No robarás.
- No dirás falso testimonio ni mentirás.
- No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
- No codiciarás los bienes ajenos.
Examen de conciencia para confesarse
Para confesarse bien son necesarias cinco cosas: examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de la enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia.
- ¿He dudado o negado las verdades de la fe católica?
- ¿He practicado la superstición o el espiritismo?
- ¿Me he acercado indignamente a recibir algún sacramento?
- ¿He blasfemado? ¿He jurado sin necesidad o sin verdad?
- ¿Creo todo lo que enseña la Iglesia Católica?
- ¿Hago con desgana las cosas que se refieren a Dios?
- ¿He faltado a Misa los domingos o días festivos? ¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia?
- ¿He callado en la confesión por vergüenza algún pecado mortal?
- ¿Manifiesto respeto y cariño a mis padres y familiares?
- ¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad en la vida de familia?
- ¿He dado mal ejemplo a las personas que me rodean? ¿Les corrijo con cólera o injustamente?
- ¿Me he preocupado de la formación religiosa y moral de las personas que viven en mi casa o que dependen de mí?
- ¿He fortalecido la autoridad de mi cónyuge, evitando reprenderle, contradecirle o discutirle delante de los hijos?
- ¿Me quejo delante de la familia de la carga que suponen las obligaciones domésticas?
- ¿Tengo enemistad, odio o rencor contra alguien?
- ¿Evito que las diferencias políticas o profesionales degeneren en indisposición, malquerencia u odio hacia las personas?
- ¿He hecho daño a otros de palabra o de obra?
- ¿He practicado, aconsejado o facilitado el grave crimen del aborto?
- ¿Me he embriagado, bebido con exceso o tomado drogas?
- ¿He descuidado mi salud? ¿He sido imprudente en la conducción de vehículos?
- ¿He sido causa de que otros pecasen por mi conversación, mi modo de vestir, mi asistencia a algún espectáculo o con el préstamo de algún libro o revista? ¿He tratado de reparar el escándalo?
- ¿He sido perezoso en el cumplimiento de mis deberes? ¿Retraso con frecuencia el momento de ponerme a trabajar o a estudiar?
- ¿He aceptado pensamientos o miradas impuras?
- ¿He realizado actos impuros? ¿Solo o con otras personas? ¿Del mismo o distinto sexo? ¿En cuántas ocasiones? ¿Hice algo por impedir las consecuencias de esas relaciones?
- ¿Antes de asistir a un espectáculo o de leer un libro, me entero de su calificación moral?
- ¿He usado indebidamente el matrimonio? ¿Acepto y vivo conforme a la doctrina de la Iglesia en esta materia?
- ¿He tomado dinero o cosas que no son mías? ¿En su caso, he restituido o reparado?
- ¿He engañado a otros cobrando más de lo debido?
- ¿He malgastado el dinero? ¿Doy limosna según mi posición?
- ¿He prestado mi apoyo a programas de acción social o política inmorales o anticristianos?
- ¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño que haya podido seguirse?
- ¿He descubierto, sin causa justa, defectos graves de otras personas?
- ¿He hablado o pensado mal de otros? ¿He calumniado?
- ¿Soy ejemplar en mi trabajo? ¿Utilizo cosas de la empresa en provecho propio o faltando a la justicia?
- ¿Estoy dispuesto a sufrir una merma en mi reputación profesional antes de cometer o cooperar formalmente en una injusticia?
- ¿Me preocupo de influir —con naturalidad y sin respetos humanos— para hacer más cristiano el ambiente a mi alrededor? ¿Sé defender a Cristo y a la doctrina de la Iglesia?
- ¿Hago el propósito de plantearme más en serio mi formación cristiana y mis relaciones con Dios?
Examen de conciencia para confesarse (adultos)
Amarás a Dios sobre todas las cosas...
- ¿Creo todo lo que Dios ha revelado y nos enseña la Iglesia Católica? ¿He dudado o negado las verdades de la fe católica?
- ¿Hago con desgana las cosas que se refieren a Dios? ¿Me acuerdo del Señor a lo largo del día? ¿Rezo en algún momento de la jornada?
- ¿He recibido al Señor en la Sagrada Comunión teniendo algún pecado grave en mi conciencia? ¿He callado en la confesión por vergüenza algún pecado mortal?
- ¿He blasfemado? ¿He jurado sin necesidad o sin verdad? ¿He practicado la superstición o el espiritismo?
- ¿He faltado a Misa los domingos o días festivos? ¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia?
y al prójimo como a ti mismo
- ¿Manifiesto respeto y cariño a mis familiares? ¿estoy pendiente y ayudo en el cuidado de mis padres o familiares si lo necesitan? ¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad en la vida de familia? ¿tengo paciencia?
- ¿Permito que mi trabajo ocupe tiempo y energías que corresponden a mi familia o amigos? Si estoy casado, ¿he fortalecido la autoridad de mi cónyuge, evitando reprenderle, contradecirle o discutirle delante de los hijos?
- ¿Respeto la vida humana? ¿He cooperado o alentado a alguien a abortar, destruir embriones, a la eutanasia o cualquier otro medio que atente contra la vida de seres humanos?
- ¿Deseo el bien a los demás, o albergo odios y realizo juicios críticos? ¿He sido violento verbal o físicamente en familia, en el trabajo o en otros ambientes? ¿He dado mal ejemplo a las personas que me rodean? ¿Les corrijo con cólera o injustamente?
- ¿Procuro cuidar mi salud? ¿He tomado alcohol en exceso? ¿He tomado drogas? ¿He arriesgado mi vida injustificadamente (por el modo de conducir, las diversiones, etc.)?
- ¿He mirado vídeos o páginas web pornográficas? ¿Incito a otros a hacer el mal?
- ¿Vivo la castidad? ¿He cometido actos impuros conmigo mismo o con otras personas? ¿He consentido pensamientos, deseos o sensaciones impuras? ¿Vivo con alguien como si estuviéramos casados sin estarlo?
- Si estoy casado, ¿he cuidado la fidelidad matrimonial? ¿procuro amar a mi cónyuge por encima de cualquier otra persona? ¿Pongo mi matrimonio y mis hijos en primer lugar? ¿Tengo una actitud abierta a nuevas vidas?
- ¿He tomado dinero o cosas que no son mías? ¿En su caso, he restituido o reparado?
- ¿Procuro cumplir con mis deberes profesionales? ¿Soy honesto? ¿He engañado a otros: cobrando más de lo debido, ofreciendo a propósito un servicio defectuoso?
- ¿He gastado dinero para mi comodidad o lujo personal olvidando mis responsabilidades hacia otros y hacia la Iglesia? ¿He desatendido a los pobres o a los necesitados? ¿Cumplo con mis deberes de ciudadano?
- ¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño que haya podido seguirse? ¿He descubierto, sin causa justa, defectos graves de otras personas? ¿He hablado o pensado mal de otros? ¿He calumniado?
Examen de conciencia para confesarse (niños)
- ¿Rezo cada día, al levantarme y al acostarme, o no lo hago por pereza o desgana? ¿Me he portado bien en la iglesia o en el oratorio?
¿He jurado sin necesidad o por algo que no era cierto? ¿He dicho palabras contra Dios, la Virgen o los santos?
- ¿He ido a Misa todos los domingos? ¿Estoy atento o me despisto, hablando o jugando con los que están a mi lado?
- ¿He desobedecido a mis padres y profesores? ¿Les he faltado al respeto con palabras o gestos? ¿Ayudo en casa? ¿Protesto o me quejo por lo que tengo que hacer o cuando me sugieren algo? ¿Me enfado y doy malas contestaciones?
- ¿Me peleo con mis hermanos y compañeros? ¿Les insulto? ¿Tengo envidia? ¿Me entristezco por sus éxitos o me alegro cuando les ocurre algo malo? ¿Soy impaciente o me dejo llevar por el mal genio?
- ¿Pienso mal de los demás o hablo mal de ellos a sus espaldas? ¿Ignoro a algún hermano o compañero con intención de hacerle daño? ¿He excluido a otros de mis juegos? ¿He despreciado o abusado de alguien? ¿He animado a otros a hacer cosas malas?
- ¿He pedido perdón cuando he ofendido a alguien? ¿He perdonado cuando me han ofendido? ¿He dado mal ejemplo alguna vez?
- ¿He perdido el tiempo en clase? ¿Molesto al profesor o a mis compañeros? ¿Retraso mi estudio o he dejado sin hacer mis tareas?
- ¿He mirado fotografías o videos que no debo?
- ¿He robado? ¿He devuelto lo que no es mío? ¿He estropeado algo a propósito?
- ¿Digo mentiras? ¿Echo la culpa a los demás? ¿He intentado engañar?
- ¿Soy caprichoso con la comida, con la ropa o con otras cosas? ¿Gasto demasiado dinero en mis gustos y doy poco para los que lo necesitan? ¿He sido egoísta, sin compartir lo mío con los demás? ¿Soy poco agradecido?
Oración antes de la connfesión
Recibe mi confesión, clementísismo y piadoso Señor Jesucristo, única esperanza para la salvación de mi alma. Te pido que me des (a mí, sacerdote tuyo,) contrición de corazón y lágrimas en mis ojos, para que yo pueda llorar día y noche todas mis negligencias con humildad y pureza de corazón. Oh Señor, Dios mío, recibe mis súplicas.
Salvador del mundo, buen Jesús, que te entregaste a la muerte de Cruz para salvar a los pecadores, mírame a mí, miserable pecador, invocando tu Nombre, y no mires mis pecados de modo que olvides tus bondades; y si he pecado, de modo que merezca la condenación, tú no pierdas lo que has decidido salvar. Sé propicio conmigo, Tú que eres mi Salvador, y ten misericordia de mi alma pecadora. Rompe mis cadenas, cura mis heridas.
Piadosísimo Señor, por los méritos de la purísima e Inmaculada siempre Virgen y Madre tuya María, que Tú nos dejaste como Madre (, especialmente de los sacerdotes), y de todos los Santos, envía tu luz y tu verdad a mi alma, para que todos mis defectos aparezcan claros ante mí, aquellos que debo confesar, y que ello me ayude y enseñe a manifestarlos plenamente con un corazón contrito. Tú, oh Dios, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Propósito de enmienda
El propósito de la enmienda consiste en decidirse firmemente a no volver a pecar; en estar dispuestos a evitar el pecado, cueste lo que cueste. Se puede manifestar de muchos modos, también a través de alguna oración, como la que sigue.
Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido; y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Se puede añadir la siguiente oración, para implorar el perdón en la próxima Confesión:
Señor, Tú que no quieres la muerte del pecador sino la penitencia de sus pecados, mira benigno la fragilidad de nuestra condición humana y haz que por esta confesión, a la que nos acercamos para obtener el perdón, obtengamos la absolución de nuestras culpas y el premio de la penitencia.
Confesión sacramental
El penitente dice el saludo acostumbrado, y se santigua. El sacerdote dice:
S. El Señor esté en tu corazón para que te puedas arrepentir y confesar humildemente tus pecados.
S. Dóminus sit in corde tuo, ut ánimo contrito confiteáris peccata tua.
El sacerdote o el penitente puede leer o decir de memoria algunas palabras de la Sagrada Escritura sobre la misericordia de Dios y el arrepentimiento, p. ej.:
S. o P. Señor, Tú conoces todo; Tú sabes que te amo. (Jn 21, 17).
S. o P. Dómine, Tu ómnia nosti; Tu scis quia amo te (Ioann 21, 17).
El penitente se acusa de sus pecados. El sacerdote le da los consejos oportunos y le impone la penitencia.
El sacerdote invita al penitente a manifestar la contrición. El penitente puede decir, p. ej.:
P. Jesús, Hijo de Dios, apiádate de mí, que soy un pecador.
P. Dómine Iesu, Fili Dei, miserere mei peccatoris.
El sacerdote da la absolución.
S. Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la Muerte y la Resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz.
Y YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, + Y DEL ESPÍRITU SANTO.
P. Amén.
S. Deus, Pater misericordiárum, qui per mortem et resurrectiónem Fílii sui mundum sibi reconciliávit et Spíritum Sanctum effúdit in remissiónem peccatórum, per ministérium Ecclésiæ indulgéntiam tibi tríbuat et pacem
ET EGO TE ABSOLVO A PECCATIS TUIS IN NOMINE PATRIS, ET FILII, + ET SPIRITUS SANCTI.
P. Amen.
El sacerdote prosigue:
S. La Pasión de nuestro Señor Jesucristo, la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de todos los Santos, el bien que hagas y el mal que puedas sufrir, te sirvan como remedio de tus pecados, aumento de gracia y premio de vida eterna. Vete en paz.
S. Pássio Dómini nostri Iesu Christi, intercéssio Beatæ Mariæ Vírginis et ómnium sanctorum, quidquid boni féceris et mali sustinúeris, sit tibi in remédium peccatórum, augmentum grátiæ et praemium vitæ aeternæ. Vade in pace.
Cumplir la penitencia
Después de la Confesión de los pecados y recepción de la absolución, hay que cumplir la penitencia que nos impone el sacerdote, con la intención de reparar los pecados cometidos. Es obligatorio cumplir la penitencia, porque es parte del mismo sacramento. También se puede añadir alguna oración de acción de gracias, por haber obtenido el perdón de Dios, como la que sigue.
Gracias, oh Padre Celestial, gracias infinitas os doy, por el inmenso beneficio que acabáis de concederme. Habéis purificado mi pobre alma con la Sangre preciosísima de vuestro divino Hijo, mi buen Salvador.
Os ofrezco esta mi confesión y mi penitencia en unión con todos los actos de penitencia que hicieron todos los santos y en especial la de nuestro Señor Jesucristo, su santísima Madre y San José, pidiendo a vuestra bondad paternal que os dignéis aceptarlos y hacerlos meritorios para mi eterna salvación. Lo que haya podido faltar a la sinceridad de mi preparación, a mi contrición y a la acusación de mis pecados, lo pongo todo en el Corazón adorable de mi buen Jesús, tesoro infinito de todo bien y de todas las gracias.
Oración después de la connfesión
Oh Dios, por los méritos de la siempre Bienaventurada Virgen y Madre tuya María y de todos los Santos, te suplico te sea grata y aceptable esta confesión mía. Tu piedad y misericordia suplan lo que me hubiese faltado de suficiente contrición, pureza o integridad en esta o anteriores confesiones mías y, según tu misma piedad y misericordia, me hagas digno de la perfecta y plena absolución en el cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Oración del sacerdote antes y después de oir confesiones
Oración del sacerdote antes de oir confesiónes
Dame, Señor, la sabiduría que me asista cuando me encuentro en el confesionario, para que sepa juzgar a tu pueblo con justicia y a tus pobres con juicio. Haz que utilice las llaves del Reino de los cielos para que no abra a nadie que merece que esté cerrado y no cierre a quien merece que esté abierto. Haz que mi intención sea pura, mi celo sincero, mi caridad paciente y mi trabajo fecundo.
Que sea dócil pero no débil, que mi seriedad no sea severa, que no desprecie al pobre ni halague al rico. Haz que sea amable al confortar a los pecadores, prudente al interrogarlos y experto al instruirlos. Te pido me concedas la gracia de ser capaz de alejarlos del mal, diligente en confirmarlos en el bien; que les ayude a ser mejores con la madurez de mis respuestas y con la rectitud de mis consejos; que ilumine lo que es oscuro, siendo sagaz en los temas complejos y victorioso en los difíciles; que no me detenga en coloquios inútiles ni me deje contagiar por lo que está corrompido; que, salvando a los demás, no me pierda a mí mismo. Amén.
Oración del sacerdote después de oir connfesiónes
Señor, Jesucristo, dulce amante y santificador de las almas, te ruego, con la infusión del Espíritu Santo, que purifiques mi corazón de todo sentimiento o pensamiento viciado y que suplas, con tu infinita piedad y misericordia, todo lo que en mi ministerio sea causa de pecado, por mi ignorancia o negligencia. Confío a tus amabilísimas heridas todas las almas que has conducido a la penitencia y santificado con tu preciosísima Sangre, para que tú las custodies todas en el temor a ti y las conserves con tu amor, las sostengas cada día con mayores virtudes y las conduzcas a la vida eterna. Tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
Señor, Jesucristo, Hijo del Dios viviente, recibe este mi ministerio como ofrenda por aquel amor dignísimo con el que escuchaste a Santa María Magdalena y a todos los pecadores que a ti han recurrido, y cualquier cosa haya hecho de forma negligente o con menor dignidad en la celebración de este Sacramento, súplela y satisfácela dignamente. Confío a tu dulcísimo Corazón a todos y a cada uno de los que he confesado y te ruego que los custodies y los preserves de cualquier recaída y que los conduzcas, después de las miserias de esta vida, a las alegrías eternas. Amén