Responsos y difuntos
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Responso I
℣. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
℟ Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.
℣. Señor, Dios mío, dirige mis pasos en tu presencia.
℟ Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.
℣. Concédele(s), Señor, el descanso eterno, y que le(s) alumbre la luz eterna.
℟ Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.
℣. Señor, ten piedad.
℟ Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.
El sacerdote dice en voz alta: Padre nuestro… y continúa en secreto con todos. Luego dice:
℣. Y no nos dejes caer en la tentación.
℟ Y líbranos del mal.
℣. De la puerta del infierno.
℟ Libra, Señor, su alma (sus almas).
℣. Descanse(n) en paz. ℟ Amén.
℣. Señor, escucha mi oración. ℟ Y llegue a ti mi clamor.
℣. El Señor esté con vosotros. ℟ Y con tu espíritu.
Por un difunto:
OREMOS: Te rogamos, Señor, que absuelvas el alma de tu siervo (sierva) N. de todo vínculo de pecado, para que, quien en este mundo mereció conformarse con Cristo, resucite glorioso entre tus santos. Por Cristo nuestro Señor. ℟ Amén.
Por todos los fieles difuntos:
OREMOS: Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que por nuestras piadosas súplicas obtengan la indulgencia que siempre desearon. Por Cristo nuestro Señor. ℟ Amén.
℣. Concédele(s), Señor, el descanso eterno.
℟ Y brille para él (ella, ellos) la luz eterna.
℣. Descanse(n) en paz. ℟ Amén.
℣. Su alma y las de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. ℟ Amén.
℣. Ne recordéris peccáta mea, Dómine.
℟ Dum véneris iudicáre sǽculum per ignem.
℣. Dírige, Dómine Deus meus, in conspéctu tuo viam meam.
℟ Dum véneris iudicáre sǽculum per ignem.
℣. Réquiem ætérnam dona ei(s), Dómine, et lux perpétua lúceat ei(s).
℟ Dum véneris iudicáre sǽculum per ignem.
℣. Kýrie, eléison.
℟ Christe, eléison. Kýrie, eléison.
Sacérdos dicit alta voce: Pater noster... Et secréto continuátur ab ómnibus. Póstea sacérdos dicit:
℣. Et ne nos indúcas in tentatiónem.
℟ Sed líbera nos a malo.
℣. A porta ínferi.
℟ Érue, Dómine, ánimam eius (ánimas eórum).
℣. Requiésca(n)t in pace. ℟ Amen.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam. ℟ Et clamor meus ad te véniat.
℣. Dóminus vobíscum. ℟ Et cum spíritu tuo.
Pro uno defúncto:
ORÉMUS: Absolve quǽsumus, Dómine, fámulum tuum (fámulam tuam) N. ab omni vínculo delictórum, ut, qui (quæ) in hoc sǽculo Christo méruit conformári, in resurrectiónis glória inter Sanctos tuos resuscitátus (resuscitáta) respíret. Per Christum Dóminum nostrum. ℟ Amen.
Pro ómnibus fidélibus defúnctis:
ORÉMUS: Fidélium, Deus, ómnium cónditor et redémptor: animábus famulórum, famularúmque tuarum remissiónem cunctórum tríbue peccatórum; ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicationibus consequántur. Per Christum Dóminum nostrum. ℟ Amen.
℣. Réquiem ætérnam dona ei(s), Dómine.
℟ Et lux perpétua lúceat ei(s).
℣. Requiésca(n)t in pace. ℟ Amen.
℣. Ánima eius et ánimæ ómnium fidélium defunctórum per misericórdiam Dei requiéscant in pace. ℟ Amen.
Responso II (Salmo 129)
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
℟ Amén.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en toda tribulación.
℟ Amén.
Desde lo profundo a ti clamo, Señor: Señor, escucha mi voz.
℟ Mi alma espera en el Señor.
Estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.
℟ Mi alma espera en el Señor.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?
℟ Mi alma espera en el Señor.
Pero de ti viene el perdón, y por eso te veneramos.
℟ Mi alma espera en el Señor.
Mi alma espera en tu palabra; mi alma espera en el Señor.
℟ Mi alma espera en el Señor.
Desde la aurora hasta la noche, espere Israel en el Señor.
℟ Mi alma espera en el Señor.
Porque del Señor viene la misericordia, la redención en abundancia.
℟ Mi alma espera en el Señor.
Él redimirá a Israel de todos sus pecados.
℟ Mi alma espera en el Señor.
℣ El Señor esté con vosotros.
℟ Y con tu espíritu.
OREMOS: Inclina, Señor, tu oído a nuestras plegarias, con las que suplicantes imploramos tu misericordia, para que coloques el alma de tu siervo (sierva) N., a quien ordenaste partir de este mundo, en el lugar de la paz y la luz, y le hagas participar de la compañía de tus santos. Por Cristo nuestro Señor. ℟ Amén.
℣ In nómine Patris, et Fílii et Spíritus Sancti.
℟ Amen.
℣ Benedíctus Deus et Pater Dómini nostri Iesu Christi, Pater misericordiárum et Deus totíus consolatiónis, qui consolátur nos in omni tribulatióne nostra.
℟ Amen.
℣ De profúndis clamávi ad te, Dómine; Dómine, exáudi vocem meam.
℟ Sperávit ánima mea in Dómino.
℣ Fiant aures tuæ intendéntes in vocem deprecatiónis meæ.
℟ Sperávit ánima mea in Dómino.
℣ Si iniquitátes observáveris, Dómine, Dómine, quis sustinébit?
℟ Sperávit ánima mea in Dómino.
℣ Quia apud te propitiátio est, et propter legem tuam sustínui te, Dómine.
℟ Sperávit ánima mea in Dómino.
℣ Sustínuit ánima mea in verbo eius; sperávit ánima mea in Dómino.
℟ Sperávit ánima mea in Dómino.
℣ A custódia matutina usque ad noctem, speret Ísraël in Dómino.
℟ Sperávit ánima mea in Dómino.
℣ Quia apud Dóminum misericórdia: et copiosa apud eum redémptio.
℟ Sperávit ánima mea in Dómino.
℣ Et ipse redímet Ísraël ex ómnibus iniquitátibus eius.
℟ Sperávit ánima mea in Dómino.
℣ Dóminus vobíscum.
℟ Et cum spíritu tuo.
ORÉMUS: Inclína, Dómine, aurem tuam ad preces nostras, quibus misericórdiam tuam súpplices deprecámur, ut ánimam fámuli tui (fámulæ tuæ) N., quam de hoc sǽculo migráre iussísti, in pacis ac lucis regióne constítuas, et sanctórum tuórum iúbeas esse consórtem. Per Christum Dóminum nostrum. ℟ Amen.
Responso III
℣ Venid en su ayuda, Santos de Dios; salid al encuentro, Ángeles del Señor.
℟ Recibid su alma, y presentadla ante el Altísimo
℣ Cristo que te llamó, te reciba y los Ángeles te conduzcan al regazo de Abraham.
℟ Recibid su alma, y presentadla ante el Altísimo
℣ Concédele, Señor, el descanso eterno y brille para él (ella) la luz eterna.
℟ Recibid su alma, y presentadla ante el Altísimo
Agua bendita
℣ Señor, ten piedad. ℟ Señor, ten piedad.
℣ Cristo, ten piedad. ℟ Cristo, ten piedad.
℣ Señor, ten piedad. ℟ Señor, ten piedad.
Padre nuestro...
℣ Libra, Señor, su alma.
℟ De las penas del infierno.
℣ Descanse en paz.
℟ Amén.
℣ Señor, escucha nuestra oración.
℟ Y llegue a ti nuestro clamor.
℣ El Señor esté con vosotros.
℟ Y con tu espíritu.
OREMOS: Oh Dios, que concedes el perdón y quieres la salvación de los hombres: te rogamos que, por la intercesión de la Santísima Virgen María y de todos los Santos, concedas la bienaventuranza a tu hijo (hija), a quien llamaste de este mundo. No le (la) abandones en manos del enemigo, ni te olvides de él (ella) para siempre; sino recíbelo (la) con tus santos Ángeles en el Cielo, su patria definitiva. Y porque creyó y esperó en ti, concédele para siempre las alegrías del Cielo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.℟ Amén.
℣ Concédele, Señor, el descanso eterno.
℟ Y brille para él (ella) la luz eterna.
℣ Descanse en paz. ℟ Amén.
℣ Su alma y las de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. ℟ Amén.
Oración por los padres difuntos
Oh Dios, que nos mandaste honrar al padre y a la madre, apiádate clemente de las almas de nuestros padres, y perdónales sus pecados; y haz que los veamos en el gozo de la eterna caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. ℟. Amén.
Oración por todos los fieles difuntos
Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos los pecados, para que consigan por nuestras piadosas súplicas la indulgencia que siempre desearon. Por Jesucristo nuestro Señor.
℟. Amén.
Oración por un ser querido fallecido
Padre santo, Dios eterno y Todopoderoso, te pedimos por NN, que llamaste de este mundo. Dale la felicidad, la luz y la paz. Que él, habiendo pasado por la muerte, participe con los santos de la luz eterna, como le prometiste a Abraham y a su descendencia. Que su alma no sufra más, y te dignes a resucitarlo con los santos el día de la resurrección y la recompensa. Perdónale, Padre de misericordia, sus pecados, para que alcance junto a ti la vida inmortal en el reino eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.Amén.
Oración por un difunto
¡Oh Dios! Nuestro creador y redentor, con tu poder Cristo conquistó la muerte y volvió a ti glorioso. Que todos tus hijos que nos han precedido en la fe (especialmente hoy recordamos a NN) participen de su victoria y disfruten para siempre de la visión de tu gloria donde Cristo vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
- Dales, Señor, el descanso eterno.
- Brille para ellos la luz perpetua.
- Descansen en paz.
- Amén.
María, Madre de Dios, y Madre de misericordia, ruega por nosotros y por todos los que han muerto en el regazo del Señor. Amén
Oración por los difuntos del papa Francisco
Dios de infinita misericordia, confiamos a tu inmensa bondad a cuantos han dejado este mundo hacia la eternidad, donde tú esperas a la humanidad entera, redimida por la sangre preciosa de Cristo, muerto en rescate por nuestros pecados. No mires, Señor, tantas pobrezas, miserias y debilidades humanas con las que nos presentaremos ante el tribunal para ser juzgados para la felicidad o la condena. Levanta sobre nosotros tu mirada piadosa que nace de la ternura de tu corazón, y ayúdanos a caminar en el camino de una completa purificación. Que ninguno de tus hijos se pierda en el fuego eterno del infierno, donde ya no puede haber más arrepentimiento. Te confiamos Señor las almas de nuestros seres queridos, de las personas que han muerto sin el consuelo sacramental, o no han tenido manera de arrepentirse ni siquiera al final de su vida. Nadie haya de temer encontrarte, después de la peregrinación terrenal, en la esperanza de ser acogidos en los brazos de tu infinita misericordia. La hermana muerte corporal nos encuentre vigilantes en la oración y llenos de todo el bien hecho en el curso de nuestra breve o larga existencia. Señor, que nada nos aleje de ti en esta tierra, sino que en todo nos sostengas en el ardiente deseo de reposar serena y eternamente en Ti. Amén.
Aceptación de la muerte
Oh Dios, Padre mío, Señor de la vida y de la muerte, que con decreto inmutable, en justo castigo de nuestras culpas, has establecido que todos los hombres hayan de morir: mírame aquí postrado delante de Ti. Aborrezco de todo corazón mis culpas pasadas, por las que he merecido mil veces la muerte, que ahora acepto para expiarlas y para obedecer a tu amable Voluntad. Gustosamente moriré, Señor, en el tiempo, en el lugar, del modo que Tú quieras, y hasta entonces aprovecharé los días de vida que me queden para luchar contra mis defectos y crecer en tu amor, para romper todos los lazos que atan mi corazón a las criaturas, para preparar mi alma a comparecer en tu presencia; y desde ahora me abandono sin reservas en los brazos de tu paternal Providencia.
Oración para obtener una buena muerte
Creador y Padre mío, te pido la más importante de todas tus gracias: la perseverancia final y una muerte santa. Por grande que haya sido el abuso hecho de la vida que me has dado, concédeme vivirla desde ahora y terminarla en tu santo amor.
Que yo muera como los Santos Patriarcas, dejando sin tristezas este valle de lágrimas, para ir a gozar del descanso eterno en mi verdadera patria.
Que yo muera como el glorioso San José, acompañado de Jesús y de María, pronunciando estos nombres dulcísimos, que espero bendecir por toda la eternidad.
Que yo muera como la Virgen Inmaculada, en la caridad más pura y con el deseo de unirme al único objeto de mis amores.
Que yo muera como Jesús en la Cruz, plenamente identificado con la Voluntad del Padre, hecho holocausto por Amor.
Jesús, muerto por mí, concédeme la gracia de morir en un acto de perfecta caridad hacia Ti.
Santa María, Madre de Dios, ruega por mí ahora y en la hora de mi muerte.
San José, mi Padre y Señor, alcánzame que muera con la muerte de los justos.
Oración para el momento de la muerte
Señor, Dios mío: ya desde ahora acepto de buena voluntad, como venida de tu mano, cualquier género de muerte que quieras enviarme, con todas sus angustias, penas y dolores.
Jesús, José y María:
Os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María:
Asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María:
Descanse en paz con Vos el alma mía.