Testimonio de José Tomás “Pepetto” en el Jubileo de los Jóvenes en Roma
Desde la diócesis de Cuenca, José Tomás —conocido por todos como “Pepetto”— comparte con los españoles en la Plaza de San Pedro un testimonico de alejamiento y de reencuentro con Dios. Un testimonio joven, sincero y profundo, que habla de heridas, búsquedas y respuestas.
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| José Tomás "Pepetto", testimonio en el Encuentro de Españoles – Jubileo 2025 Ver el testimonio completo en vídeo: https://youtu.be/7AZIRyKTE5Y?si=cWM9DwayWxMCe6kj |
Una familia que sostiene
Natural de Tarancón, José Tomás tiene 26 años y es el mayor de cinco hermanos. Recuerda con gratitud la vida compartida con sus padres, Pepe y Marisa, sus hermanas y su abuela Lala, pilar espiritual de toda la familia. En su hogar la fe siempre ha estado presente, algo natural desde la infancia. También en sus amistades, ya que desde pequeño ha vivido la fe en comunidad con sus amigos del grupo de jóvenes de la parroquia. Esa vivencia ha marcado su camino.
José Tomás: “Lo mejor de vivir la fe juntos es que los planes de amigos también se conviertan en planes de Dios.”
Una fe heredada, no descubierta
Durante su etapa universitaria, Pepetto comenzó a percibir que su fe no era del todo suya. Aunque no negó a Dios, se dio cuenta de que creía porque siempre lo había hecho, no porque lo hubiera elegido personalmente. Ser creyente, además, le facilitaba la vida: campamentos, actividades, amistades... pero todo eso carecía de hondura si no brotaba del corazón.
Alejamiento silencioso
El punto de inflexión llegó durante su experiencia de Erasmus. Lejos de casa, se alejó también de la fe. Se enamoró de una chica no creyente, y aunque no la culpa de su desconexión, reconoce que el entorno influye. Rodearse de personas que viven su fe acerca a Dios, y lo contrario también se nota.
José Tomás: “Creía que había encontrado la felicidad… pero qué equivocado estaba.”
La ruptura y el reencuentro
Cuando esa relación terminó, Pepetto sintió que todo se tambaleaba. Sin Dios y sin sostén emocional, se vio perdido. Fue entonces cuando su primo Luis lo invitó a volver al grupo de jóvenes. Aquello fue una vuelta al hogar, no al físico, sino al verdadero: el de Dios.
José Tomás: “Qué paz. Qué sensación tan real de volver a casa… a Su casa.”
Un retiro que lo cambió todo
El segundo gran momento llegó gracias a la invitación de su sacerdote y guía espiritual, Carlos, a participar en el retiro FTA. Allí, por primera vez, Pepetto conoció verdaderamente a Dios. Lo encontró donde más lo necesitaba: en su herida.
José Tomás: “¿Qué encontré en ese retiro? Perdón. Un corazón roto que Dios quiso sanar solo con pedírselo.”
Desde entonces, su vida ha cambiado. Descubrió que no hay comparación posible con el amor de Dios, y que todo lo demás queda corto.
José Tomás: “Cuando conoces de verdad a Dios… simplemente ya no quieres otra cosa.”
Puedes ver el testimonio completo en nuestro canal de YouTube

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