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El Miércoles de Ceniza

Cuarenta y seis días antes de la Pascua, la Iglesia celebra el Miércoles de Ceniza, con el que se abre el Tiempo de Cuaresma. Este día marca el comienzo del período penitencial del año litúrgico, orientado a la preparación de la celebración del misterio pascual. El Martirologio Romano presenta esta jornada como el inicio de los días de penitencia que conducen a la Pascua del Señor.

El Miércoles de Ceniza es una celebración móvil, determinada por la fecha de la Pascua, que se fija según el calendario lunar. Siempre se celebra en miércoles y señala el inicio del itinerario cuaresmal que culmina en la Vigilia Pascual.

El signo propio de este día es la imposición de la ceniza, que se obtiene tradicionalmente de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año precedente. La ceniza se bendice y se impone sobre la cabeza de los fieles como signo penitencial, conforme a una práctica antigua conservada por la liturgia de la Iglesia.

En la Misa del Miércoles de Ceniza se omite el acto penitencial. Tras la oración colecta comienza la liturgia de la Palabra, cuyo Evangelio es el de san Mateo (6, 1-6.16-18), en el que el Señor señala las prácticas penitenciales propias de este tiempo: la oración, el ayuno y la limosna. Concluida la homilía tiene lugar la bendición e imposición de la ceniza. El sacerdote pronuncia una de las oraciones previstas en el Misal Romano, asperja la ceniza con agua bendita y procede a imponerla a los fieles, diciendo a cada uno «Conviértete y cree en el Evangelio» o «Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver».

Durante la imposición de la ceniza se prescribe el canto del salmo 50, Miserere, u otro canto penitencial adecuado. Finalizado este rito, el sacerdote se lava las manos y la celebración continúa con la oración de los fieles y prosigue la Misa según su forma habitual.

La bendición y la imposición de la ceniza pueden realizarse también fuera de la Misa. En este caso, se recomienda que el rito esté precedido por una liturgia de la Palabra, con la antífona de entrada, la oración colecta y las lecturas correspondientes. Tras la homilía se lleva a cabo la bendición e imposición de la ceniza, y el rito concluye con la oración universal, la bendición final y la despedida de los fieles.

Con el Miércoles de Ceniza comienza el Tiempo de Cuaresma, un período caracterizado por el acento penitencial y la preparación litúrgica para la celebración de la Pascua del Señor.

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