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Devoción al Espíritu Santo

Al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo (Cardenal Verdier)

Oh Espíritu Santo, Amor del Padre, y del Hijo, inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, cómo debo actuar, lo que debo hacer, para gloria de Dios, bien de las almas y mi propia santificación.

Espíritu Santo, dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facultad para aprender, sutileza para interpretar, gracia y eficacia para hablar. Dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección para acabar. Amén.

Ven, Espíritu Santo / Veni, Sancte Spíritus

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu. Que renueve la faz de la Tierra.

℣. Envía tu espíritu y serán creados
℟. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración: Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; concédenos que, guiados por el mismo Espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Veni, Sancte Spíritus!, reple tuórum corda fidélium: et tui amóris in eis ignem accénde.

℣. Emitte Spíritum tuum, et creabúntur
℟. Et renovábis faciem terræ.

Orémus: Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus illustratione docuísti, da nobis in eódem Spíritu recta sápere, et de eius semper consolatione gaudére. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

Oración al Espíritu Santo (Benedicto XVI)

“Únenos a Ti”, tócanos por dentro para que sintamos que existes. Danos sentido y gusto para el Bien, para la Verdad, para Ti, para el Dios vivo. Concédenos experimentar la fuerza de tu presencia en nuestro corazón, concédenos gozar de nuestra fe. Muéstrame la estrella directriz de mi vida a fin de caminar con rectitud.

Ven, Creador Espíritu / Veni, Creator

Ven, Espíritu Creador, visita las mentes de los tuyos; llena de la gracia divina los corazones que tú has creado.

Tú, llamado el Consolador, Don del Dios Altísimo; Fuente viva, Fuego, Caridad y espiritual Unción.

Enciende tu luz en nuestras mentes, infunde tu amor en nuestros corazones, y, a la debilidad de nuestra carne, vigorízala con redoblada fuerza.

Al enemigo ahuyéntalo lejos, danos la paz cuanto antes; yendo tú delante como guía, sortearemos los peligros.

Veni, creator Spiritus, mentes tuorum visita, imple superna gratia quae tu creasti pectora.

Qui diceris Paraclitus, Altissimi donum Dei, fons vivus, ignis, caritas et spiritalis unctio.

Accende lumen sensibus, infunde amorem cordibus, infirma nostri corporis virtute firmans perpeti.

Hostem repellas longius, pacemque dones protinus; ductore sic te praevio vitemus omne noxium.

Secuencia de Pentecostés / Veni, Sancte Spíritus

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo. Brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas. Infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito.

Veni, Sancte Spíritus, et emítte cǽlitus lucis tuæ rádium. Veni, pater páuperum, veni, dator múnerum, veni, lumen córdium.

Consolátor óptime, dulcis hospes ánimæ, dulce refrigerium. In labóre réquies, in æstu tempéries, in fletu solácium.

Lava quod est sórdidum, riga quod est áridum, sana quod est sáucium. Flecte quod est rígidum, fove quod est frígidum, rege quod est dévium.

Oh, llama de amor viva

¡Oh llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva acaba ya si quieres, ¡rompe la tela de este dulce encuentro!

¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando, muerte en vida has trocado.

¡Cuán manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras, y en tu aspirar sabroso de bien y gloria llena, cuán delicadamente me enamoras!