Devoción al Sagrado Corazón de Jesús
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Al Sagrado Corazón de Jesús
Santísimo Corazón de Jesús, con insistencia te pedimos: derrama tus bendiciones sobre la Santa Iglesia, sobre el Sumo Pontífice y sobre todo el clero; da perseverancia a los justos, convierte a los pecadores, ilumina a los infieles, bendice a nuestros parientes, amigos y benefactores, asiste a los moribundos, libra a las almas que están en el purgatorio, y extiende sobre todos los corazones el imperio de tu amor. Amén.
Sacratíssimum Cor Iesu, suppliantes te implóramus: effunde benedictiónes tuas super Sanctam Ecclésiam, super Summum Pontificem et super totum clérum; da perseverántiam justis, convert peccatóres, illúmina infidèles, benedíc paréntibus, amicis et beneficiáris, adésto moribúntibus, líbera ánimas in purgatórii, et diffúnde super omnes corda regnum amóris tui. Amen.
Letanías del Sagrado Corazón de Jesús
Señor, ten piedad de nosotros. [Se repite]
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad...
Dios, Espíritu Santo, ten piedad...
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad...
(A cada invocación: Ten piedad de nosotros)
-
-Dios, Padre Celestial,
-Dios Hijo, Redentor del mundo,
-Dios, Espíritu Santo,
-Santísima Trinidad, que eres un solo Dios,
-Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,
-Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
-Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
-Corazón de Jesús, de infinita majestad,
-Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
-Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
-Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
-Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
-Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,
-Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
-Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
-Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
-Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
-Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia,
-Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,
-Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,
-Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,
-Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados,
-Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia,
-Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan,
-Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,
-Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
-Corazón de Jesús, colmado de oprobios,
-Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,
-Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
-Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,
-Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
-Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
-Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
-Corazón de Jesús, víctima por los pecadores,
-Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan,
-Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren,
-Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, óyenos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
Oración:Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
Acto de Consagración al Sagrado Corazón
Yo, N. N., me entrego y consagro al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis acciones, penas y sufrimientos, para no servirme ya de parte alguna de mi ser sino para amarle, honrarle y glorificarle. Es ésta mi voluntad irrevocable: ser todo suyo y hacer todas las cosas por su amor, renunciando de todo corazón a cuanto pueda desagradarle.
Te escojo, pues, oh Sagrado Corazón, por el único objeto de mi amor, el protector de mi vida, la seguridad de mi salvación, el remedio de mi fragilidad e inconstancia, el reparador de todos los defectos de mi vida y mi asilo seguro en la hora de la muerte. Destruye en mí cuanto te pueda desagradar o resistir; que tu puro amor se imprima tan íntimamente en mi corazón, que jamás pueda olvidarte ni separarme de Ti.
Ego, N. N., me trado et consacro Sacratíssimo Córdi Iesu Christi, meam personam et vitam, actiones meas, dolores et passiones, ut nihil meum amplius serviam, nisi ut amem, honorem et glorificem Eum. Haec est voluntas mea irrevocabilis: esse totum eius et omnia facere ex amore eius, renuntiando corde toto omnibus quae ei displicere possent.
Te eligo, O Sacratíssimum Cor, unicum amóris mei obiectum, protectorem vitae meæ, securitatem salutis, remedium infirmitatis et inconstantiae meæ, reparatorem omnium defectuum vitæ meæ et tutum refugium in hora mortis. Destrue in me omnia quae tibi displicere possent; ita imprimatur amór purus tuus in corde meo, ut te numquam obliviscar et a te separari nequeam.
Consagración (Sta. Margarita M. de Alacoque)
Me entrego, y al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo consagro sin reservas, mi persona, mi vida, mis obras, mis dolores y sufrimientos. Me comprometo a no usar parte alguna de mi ser sino es para honrar, amar y glorificar al Sagrado Corazón. Este es mi propósito inmutable: ser enteramente suyo y hacer todas las cosas por su amor. Al mismo tiempo renuncio de todo corazón a todo aquello que le desagrade.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero tenerte como único objeto de mi amor. Se pues, mi protector en esta vida y garantía de la vida eterna. Se fortaleza en mi debilidad e inconstancia. Se propiciación y desagravio por todos los pecados de mi vida. Corazón lleno de bondad, se para mí el refugio en la hora de mi muerte y mi intercesor ante Dios Padre. Desvía de mí el castigo de Su justa ira. Corazón de amor, en Ti pongo toda mi confianza. De mi maldad todo lo temo. Pero de tu Amor todo lo espero. Erradica de mí, Señor, todo lo que te disguste o me pueda apartar de Ti. Que tu amor se imprima tan profundamente en mi corazón que jamás te olvide yo y que jamás me separe de Ti.
Señor y Salvador mío, te ruego, por el amor que me tienes, que mi nombre esté profundamente grabado en tu sagrado Corazón; que mi felicidad y mi gloria sean vivir y morir en tu servicio. Amén.
Acto de desagravio al Sagrado Corazón (Pío XII)
¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón. Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley. Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada. ¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento. ¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Oración a Cristo Rey
Oh, Cristo Jesús, te reconozco rey del universo. Todo lo que se ha hecho ha sido creado por ti. Ejerce plenamente tus derechos sobre mí. Renuevo las promesas que hice en mi Bautismo, cuando renuncié a Satanás, a sus obras y a sus seducciones; y prometo vivir como buen cristiano. Muy especialmente, prometo tratar de ayudar en la medida de mis posibilidades a asegurar el triunfo de Dios y de tu Iglesia. Corazón divino de Jesús, te ofrezco mis esfuerzos para conseguir que todos los corazones reconozcan tu sagrada realeza para que tu reino de paz pueda establecerse en todo el universo. Amén.
Consagración a Cristo Rey (San Juan XXIII)
Dulce Jesús, Redentor del género humano; míranos humildemente postrados ante tu presencia. Tuyos somos y tuyos queremos ser; y para que podamos unirnos hoy más íntimamente con vos, cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón.
Es verdad que muchos jamás te conocieron; que muchos te abandonaron después de haber despreciado tus mandamientos. Tened misericordia de unos y otros, benigno Jesús, y atráelos a todos a tu Santísimo Corazón. Reina, Señor, no sólo sobre los fieles que jamás se apartaron de Ti, sino también sobre los hijos pródigos que te abandonaron; haz que estos regresen prontamente a la casa paterna para que no perezcan de hambre y de miseria.
Reina sobre aquellos a quienes traen engañados las falsas doctrinas o se hallan divididos por la discordia, y vuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve no haya sino un solo redil y un solo pastor.
Concede, Señor, a tu Iglesia segura y completa libertad; otorga la paz a las naciones y haz que del uno al otro polo de la tierra resuene esta sola voz: alabado sea el Divino Corazón, por quien nos vino la salud: a Él sea la gloria y honor por todos los siglos de los siglos. Amén.
Novena de confianza al Sagrado Corazón
Oh, Señor Jesús, a tu Sagrado Corazón yo confio esta intención... Solo mírame, entonces haz conmigo lo que tu Corazón indique. Deja que tu Sagrado Corazón decida... Yo confio en ti... ¡Me abandono en tu Misericordia, Señor Jesús! Ella no me fallará. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confio. Sagrado Corazón de Jesús, creo en tu amor por mi. Sagrado Corazón de Jesús, que venga tu Reino.
Oh, Sagrado Corazón de Jesús, te he pedido por tantos favores, pero con ansias te imploro por esta petición. Tómala, ponla en tu abierto y roto corazón, y cuando el Padre Eterno la mire, cubierta por tu Preciosa Sangre, no podrá rehusarla. Ya no será más mi oración, sino la tuya, Oh Jesús.
Oh, Sagrado Corazón de Jesús, pongo toda mi confianza en Ti. Nunca permitas que me confunda...
Acto de confianza (San Claudio La Colombière)
Estoy tan convencido, Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en Ti, y de que no puede faltar cosa alguna a quien aguarda de Ti todas las cosas, que he determinado vivir de ahora en adelante sin ningún cuidado, descargando en Ti todas mis inquietudes: «en paz me acuesto y en seguida me duermo, porque Tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo» (Sal 4.10).
Los hombres pueden despojarme de los bienes y de la honra, las enfermedades pueden privarme de las fuerzas e instrumentos de servirte; Yo mismo puedo perder Tu gracia pecando; pero no por eso perderé la esperanza; antes la conservaré hasta el último suspiro de mi vida y serán vanos los esfuerzos de todos los demonios del infierno por arrancármela: "en paz me duermo y al punto descanso".
Que otros pongan su confianza en sus riquezas o en sus talentos: que descansen otros en la inocencia de su vida, o en la aspereza de su penitencia, o en la multitud de sus buenas obras, o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mi toda mi confianza se funda en mí misma confianza: «Tú, sólo, Señor, me haces vivir tranquilo» (Sal 4,10).
Confianza semejante jamás fue defraudada: «Nadie esperó en el Señor y quedó confundido» (Sir 2,11). Asi que seguro estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serlo, y porque eres Tú, Dios mio, de quien lo espero: «en Ti, Señor, he esperado; no quedaré avergonzado jamás (Sal 30,2; 70,1).
Bien conozco jah! demasiado lo conozco, que soy frágil e inconstante; sé cuánto pueden las tentaciones contra la virtud más firme; he visto caer los astros del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de esto puede aterrarme. Mientras mantenga firme mi esperanza, me conservaré a cubierto de todas las calamidades; y estoy seguro de esperar siempre, porque espero igualmente esta invariable esperanza.
En fin, para mí es seguro que nunca será demasiado lo que espere de Ti, y que nunca tendré menos de lo que hubiere esperado. Por tanto, espero que me sostendrás firme en los riesgos más inminentes y me defenderás en medio de los ataques más furiosos, y harás que mi flaqueza triunfe de los más espantosos enemigos. Espero que Tú me amarás a mi siempre y que te amaré a Ti sin intermisión, y para llegar de un solo vuelo con la esperanza hasta dónde puede llegarse, espero a Ti mismo, de Ti mismo, oh Creador mío, para el tiempo y para la eternidad. Amén.
Acto de Confianza en el Corazón de Jesús
Oh, Corazón de Jesús, Dios y hombre verdadero, refugio de los pecadores y esperanza de los que en ti confían. Tú nos dices amablemente: Venid a mí que soy manso y humilde de corazón; y nos repites las palabras que dijiste al paralítico: Confía, hijo mío; tus pecados te son perdonados; y a la mujer enferma: Confía, hija; tu fe te ha salvado; y a los apóstoles: Confiad, soy yo; no temáis.
Animado con estas palabras tuyas, acudo a ti con el corazón lleno de confianza, para decirte sinceramente y desde lo más íntimo de mi alma: Corazón de Jesús, en vos confío.
En mis alegrías y tristezas, Corazón de Jesús, en vos confío.
En mis negocios y empresas, Corazón de Jesús, en vos confío.
En mis prosperidades y adversidades, Corazón de Jesús, en vos confío.
En las necesidades de mi familia, Corazón de Jesús, en vos confío.
En las tentaciones del demonio, Corazón de Jesús, en vos confío.
En las instigaciones de mis propias pasiones, Corazón de Jesús, en vos confío.
En las persecuciones de mis enemigos, Corazón de Jesús, en vos confío.
En las murmuraciones y calumnias, Corazón de Jesús, en vos confío.
En mis enfermedades y dolores, Corazón de Jesús, en vos confío.
En mis defectos y pecados, Corazón de Jesús, en vos confío.
En la santificación y salvación de mi alma, Corazón de Jesús, en vos confío.
Siempre y en toda ocasión, Corazón de Jesús, en vos confío.
En vida y en muerte, Corazón de Jesús, en vos confío.
En tiempo y eternidad, Corazón de Jesús, en vos confío.
Oremos
Corazón de mi amable Jesús, confío y confiaré siempre en tu bondad; y, por el corazón de tu Madre, te pido que no desfallezca nunca esta mi confianza en ti, a pesar de todas las contrariedades y de todas las pruebas que tú quieras enviarme, para que, habiendo sido mi consuelo en vida, seas mi refugio en la hora de la muerte y mi gloria por toda la eternidad. Amén.