Al Sagrado Corazón de Jesús
Índice de Preces
- Al Sagrado Corazón de Jesús
- Letanías del Sagrado Corazón
- Acto de consagración personal
- Consagración (Sta. Margarita M. de Alacoque)
- Acto de desagravio (Pío XII)
- Oración a Cristo Rey
- Consagración a Cristo Rey (San Juan XXIII)
- Novena de confianza al Sagrado Corazón
- Acto de confianza (San Claudio La Colombière)
- Acto de desagravio (S.S. Pio XII)
Al Sagrdo Corazón de Jesús
Santísimo Corazón de Jesús, con insistencia te pedimos: derrama tus bendiciones sobre la Santa Iglesia, sobre el Sumo Pontífice y sobre todo el clero; da perseverancia a los justos, convierte a los pecadores, ilumina a los infieles, bendice a nuestros parientes, amigos y benefactores, asiste a los moribundos, libra a las almas que están en el purgatorio, y extiende sobre todos los corazones el imperio de tu amor. Amén.
Sacratíssimum Cor Iesu, suppliantes te implóramus: effunde benedictiónes tuas super Sanctam Ecclésiam, super Summum Pontificem et super totum clérum; da perseverántiam justis, convert peccatóres, illúmina infidèles, benedíc paréntibus, amicis et beneficiáris, adésto moribúntibus, líbera ánimas in purgatórii, et diffúnde super omnes corda regnum amóris tui. Amen.
Letanías del Sagrado Corazón de Jesús
Señor, ten piedad de nosotros. [Se repite]
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad...
Dios, Espíritu Santo, ten piedad...
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad...
(A cada invocación: Ten piedad de nosotros)
- Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,
- Corazón de Jesús, de infinita majestad,
- Corazón de Jesús, fuente de toda misericordia,
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, óyenos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
Oración:Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
Acto de Consagración al Sagrado Corazón
Yo, N. N., me entrego y consagro al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis acciones, penas y sufrimientos, para no servirme ya de parte alguna de mi ser sino para amarle, honrarle y glorificarle. Es ésta mi voluntad irrevocable: ser todo suyo y hacer todas las cosas por su amor, renunciando de todo corazón a cuanto pueda desagradarle.
Te escojo, pues, oh Sagrado Corazón, por el único objeto de mi amor, el protector de mi vida, la seguridad de mi salvación, el remedio de mi fragilidad e inconstancia, el reparador de todos los defectos de mi vida y mi asilo seguro en la hora de la muerte. Destruye en mí cuanto te pueda desagradar o resistir; que tu puro amor se imprima tan íntimamente en mi corazón, que jamás pueda olvidarte ni separarme de Ti.
Ego, N. N., me trado et consacro Sacratíssimo Córdi Iesu Christi, meam personam et vitam, actiones meas, dolores et passiones, ut nihil meum amplius serviam, nisi ut amem, honorem et glorificem Eum. Haec est voluntas mea irrevocabilis: esse totum eius et omnia facere ex amore eius, renuntiando corde toto omnibus quae ei displicere possent.
Te eligo, O Sacratíssimum Cor, unicum amóris mei obiectum, protectorem vitae meæ, securitatem salutis, remedium infirmitatis et inconstantiae meæ, reparatorem omnium defectuum vitæ meæ et tutum refugium in hora mortis. Destrue in me omnia quae tibi displicere possent; ita imprimatur amór purus tuus in corde meo, ut te numquam obliviscar et a te separari nequeam.
Consagración (Sta. Margarita M. de Alacoque)
Me entrego, y al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo consagro sin reservas, mi persona, mi vida, mis obras, mis dolores y sufrimientos. Me comprometo a no usar parte alguna de mi ser sino es para honrar, amar y glorificar al Sagrado Corazón. Este es mi propósito inmutable: ser enteramente suyo y hacer todas las cosas por su amor. Al mismo tiempo renuncio de todo corazón a todo aquello que le desagrade.
Ego me trado et Sacratíssimo Córdi Dómini Nostri Iesu Christi consacro sine ulla reservatione, meam personam, vitam, opera, dolores et passiones. Proponó me non uti ullo partem mei nisi ad honorem, amorem et gloriam Sacratissimi Córdis. Haec est intentio mea immutábilis: totus eius esse et omnia facere ex amore eius. Simul renuntio corde toto omnibus quae Ei displicere possent.
Acto de desagravio al Sagrado Corazón (Pío XII)
Señor Jesús, Redentor nuestro, que con tu Sagrado Corazón nos mostraste el amor infinito del Padre y nos llamaste a la reparación de los pecados de los hombres, aquí estoy, lleno de humildad y contrición, para ofrecerte un acto sincero de desagravio.
Perdona, Señor, todas las ofensas y olvidos que Tú recibes cada día de los hombres ingratos; sana las heridas de tu Corazón divino, ultrajado tantas veces, y recibe en este acto mi reparación, mi devoción y mi fidelidad. Que mi vida, mis palabras y mis obras contribuyan a honrar tu Sagrado Corazón y a reparar las injurias de los hombres.
Te ofrezco, Señor, este acto como expresión de amor y de reparación, para que el mundo conozca tu misericordia y tu perdón, y para que tu Corazón sacratísimo sea glorificado en todos los corazones.
Dómine Iesu, Redémptor noster, qui Sacratíssimo Córdi tuo nos ostendísti amórem Patris infinitum et ad reparándos peccáta hominum nos vocásti, ecce sum, humilitáte et contritióne plenus, ut tibi sincérum actum desagravii offeram.
Dómine, ignosce ómnia offensiónes et oblítus, quas cotidie a homínibus ingrátis accípis; sana vulnéras Sacratíssimi Córdis tui, totíes violáti, et accépta in hoc acto mea reparátio, devotió et fídélitas. Vítam meam, verba mea et ópera mea efficás fac ut Sacratíssimum Cor tuum honóret et injúrias hominum reparet.
Tibi offero, Dómine, hunc actum tamquam expressionem amóris et reparatiónis, ut mundus cognóscat tuam misericórdiam et ignóscat, et Sacratíssimum Cor tuum glorificétur in ómnibus cordibus.
Oración a Cristo Rey
Oh, Cristo Jesús, te reconozco rey del universo. Todo lo que se ha hecho ha sido creado por ti. Ejerce plenamente tus derechos sobre mí. Renuevo las promesas que hice en mi Bautismo, cuando renuncié a Satanás, a sus obras y a sus seducciones; y prometo vivir como buen cristiano. Muy especialmente, prometo tratar de ayudar en la medida de mis posibilidades a asegurar el triunfo de Dios y de tu Iglesia. Corazón divino de Jesús, te ofrezco mis esfuerzos para conseguir que todos los corazones reconozcan tu sagrada realeza para que tu reino de paz pueda establecerse en todo el universo. Amén.
Consagración a Cristo Rey (San Juan XXIII)
Dulce Jesús, Redentor del género humano; míranos humildemente postrados ante tu presencia. Tuyos somos y tuyos queremos ser; y para que podamos unirnos hoy más íntimamente con vos, cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón. Es verdad que muchos jamás te conocieron; que muchos te abandonaron después de haber despreciado tus mandamientos. Tened misericordia de unos y otros, benigno Jesús, y atráelos a todos a tu Santísimo Corazón. Reina, Señor, no sólo sobre los fieles que jamás se apartaron de Ti, sino también sobre los hijos pródigos que te abandonaron; haz que estos regresen prontamente a la casa paterna para que no perezcan de hambre y de miseria. Reina sobre aquellos a quienes traen engañados las falsas doctrinas o se hallan divididos por la discordia, y vuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve no haya sino un solo redil y un solo pastor. Concede, Señor, a tu Iglesia segura y completa libertad; otorga la paz a las naciones y haz que del uno al otro polo de la tierra resuene esta sola voz: alabado sea el Divino Corazón, por quien nos vino la salud: a Él sea la gloria y honor por todos los siglos de los siglos. Amén.
Novena de confianza al Sagrado Corazón
Oh, Señor Jesús, a tu Sagrado Corazón yo confio esta intención... Solo mírame, entonces haz conmigo lo que tu Corazón indique. Deja que tu Sagrado Corazón decida... Yo confio en ti... ¡Me abandono en tu Misericordia, Señor Jesús! Ella no me fallará. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confio. Sagrado Corazón de Jesús, creo en tu amor por mi. Sagrado Corazón de Jesús, que venga tu Reino.
Oh, Sagrado Corazón de Jesús, te he pedido por tantos favores, pero con ansias te imploro por esta petición. Tómala, ponla en tu abierto y roto corazón, y cuando el Padre Eterno la mire, cubierta por tu Preciosa Sangre, no podrá rehusarla. Ya no será más mi oración, sino la tuya, Oh Jesús.
Oh, Sagrado Corazón de Jesús, pongo toda mi confianza en Ti. Nunca permitas que me confunda...
Acto de confianza (San Claudio La Colombière)
Estoy tan convencido, Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en Ti, y de que no puede faltar cosa alguna a quien aguarda de Ti todas las cosas, que he determinado vivir de ahora en adelante sin ningún cuidado, descargando en Ti todas mis inquietudes: «en paz me acuesto y en seguida me duermo, porque Tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo» (Sal 4.10).
Los hombres pueden despojarme de los bienes y de la honra, las enfermedades pueden privarme de las fuerzas e instrumentos de servirte; Yo mismo puedo perder Tu gracia pecando; pero no por eso perderé la esperanza; antes la conservaré hasta el último suspiro de mi vida y serán vanos los esfuerzos de todos los demonios del infierno por arrancármela: "en paz me duermo y al punto descanso".
Que otros pongan su confianza en sus riquezas o en sus talentos: que descansen otros en la inocencia de su vida, o en la aspereza de su penitencia, o en la multitud de sus buenas obras, o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mi toda mi confianza se funda en mí misma confianza: «Tú, sólo, Señor, me haces vivir tranquilo» (Sal 4,10).
Confianza semejante jamás fue defraudada: «Nadie esperó en el Señor y quedó confundido» (Sir 2,11). Asi que seguro estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serlo, y porque eres Tú, Dios mio, de quien lo espero: «en Ti, Señor, he esperado; no quedaré avergonzado jamás (Sal 30,2; 70,1).
Bien conozco jah! demasiado lo conozco, que soy frágil e inconstante; sé cuánto pueden las tentaciones contra la virtud más firme; he visto caer los astros del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de esto puede aterrarme. Mientras mantenga firme mi esperanza, me conservaré a cubierto de todas las calamidades; y estoy seguro de esperar siempre, porque espero igualmente esta invariable esperanza.
En fin, para mí es seguro que nunca será demasiado lo que espere de Ti, y que nunca tendré menos de lo que hubiere esperado. Por tanto, espero que me sostendrás firme en los riesgos más inminentes y me defenderás en medio de los ataques más furiosos, y harás que mi flaqueza triunfe de los más espantosos enemigos. Espero que Tú me amarás a mi siempre y que te amaré a Ti sin intermisión, y para llegar de un solo vuelo con la esperanza hasta dónde puede llegarse, espero a Ti mismo, de Ti mismo, oh Creador mío, para el tiempo y para la eternidad. Amén.
Acto de desagravio (S.S. Pio XII)
¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantisimo Corazón. Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guia, o, conculcando las promesas del Bautismo. han sacudido el suavisimo yugo de vuestra ley. Nosotros expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los dias festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada. ¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crimenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un dia sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seais injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.
¡Oh benignisimo Jesús! Por intercesión de la Santisima Virgen Maria Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación: concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.