Jesús Sacramentado
Índice de Eucaristía
Visita al Santísimo
V/. Bendito y alabado sea Jesús Sacramentado.
R/. Sea por siempre bendito y alabado.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria.
V/. ¡Viva Jesús Sacramentado!
R/. ¡Viva y de todos sea amado!
V/. Adorémus in ætérnum Sanctíssimum Sacraméntum.
R/. Adorémus in ætérnum Sanctíssimum Sacraméntum.
Pater noster, Ave María, Glória Patri.
Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra santísima Madre, y con el espíritu y fervor de los santos.
Bendición y Reserva
V/. Les diste pan del cielo.
R/. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
V/. Panem de caelo praestitisti eis.
R/. Omne delectamentum in se habentem.
Oremus: Deus, qui nobis sub sacramento mirabili, passionis tuae memoriam reliquisti: tribue, quaesumus, ita nos Corporis et Sanguinis tui sacra mysteria venerari, ut redemptionis tuae fructum in nobis iugiter sentiamus. Qui vivis et regnas in saecula saeculorum. Amen.
Concédenos, Señor y Dios nuestro, a los que creemos y proclamamos que Jesucristo, el mismo que por nosotros nació de la Virgen María y murió en la cruz, está presente en el Sacramento, bebamos de esta divina fuente el don de la salvación eterna. Amén.
Concédenos, te rogamos, Señor y Dios nuestro, celebrar con dignas alabanzas al Cordero que fue inmolado por nosotros y que está oculto en el Sacramento, para que merezcamos verle patente en la gloria. Amén.
Oh Dios, que nos diste el verdadero pan del cielo, concédenos, te rogamos, que, con la fuerza de este alimento espiritual, siempre vivamos en ti y resucitemos gloriosos en el último día. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Ilumina, Señor, con la luz de la fe nuestros corazones y abrásalos con el fuego de la caridad, para que adoremos confiadamente en espíritu y en verdad a quien reconocemos en este Sacramento como nuestro Dios y Señor. Amén.
Alabanzas de desagravio
Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
Benedictus Deus.
Benedictum nomen eius sanctum.
Benedictus Iesus Christus, Deus et Homo verus.
Benedictum nomen Iesu.
Benedictum sacratissimum Cor eius.
Benedictum pretiosissimam Sanguinem eius.
Benedictus Iesus in Sacramento Altaris.
Benedictus Spiritus Sanctus Paraclitus.
Beata est excelsa Mater Dei, Maria Sanctissima.
Beata est Immaculata Conception eius.
Beata est gloriosa Assumptio eius.
Benedictum nomen Mariae Virginis et Matris.
Benedictus sanctus Joseph, castissimus eius coniux.
Benedictus Deus in Angelis suis et Sanctis.
Alma de Cristo / Anima Christi
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús, óyeme!
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del enemigo maligno, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame
y mándame ir a ti,
para que con tus santos te alabe,
por los siglos de los siglos. Amén.
Anima Christi, sanctifica me.
Corpus Christi, salva me.
Sanguis Christi, inebria me.
Aqua lateris Christi, lava me.
Passio Christi, conforta me.
O bone Iesu, exaudi me.
Intra tua vulnera absconde me.
Ne permittas me separari a te.
Ab hoste maligno defende me.
In hora mortis meae voca me.
Et iube me venire ad te,
ut cum Sanctis tuis laudem te,
in saecula saeculorum. Amen.
Tomad, Señor, y recibid
Tomad, Señor y recibid
toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer.
Vos me lo disteis,
a Vos, Señor, lo torno.
Todo es vuestro.
Disponed a toda vuestra voluntad,
dadme vuestro amor y gracia,
que esta me basta. Amén.
Acto de amor a Dios (Santo Cura de Ars)
Te amo, oh Dios mío. Mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, oh Dios infinitamente amoroso, y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.
Te amo, oh Dios mío, y tan solo deseo ir al Cielo para tener la felicidad de amarte perfectamente.
Te amo, oh Dios mío, y mi solo temor es ir al infierno porque allí nunca tendría la dulce consolación de tu amor.
Oh Dios mío, si mi lengua no puede decirte a cada instante que te amo, por lo menos quiero que mi corazón lo repita cada vez que respiro.
Dame la gracia de sufrir mientras te amo, y de amarte mientras sufro, y de expirar un día amándote y sintiendo que te amo.
Te suplico que más cerca esté de mi hora final, aumentes y perfecciones mi amor por Ti. Amén.
Oraciones del Ángel de Fátima
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo!
¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!
(Tres veces)
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que Él es ofendido.
Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores. Amén.
Laudate Dominum
Alabad al Señor todos los pueblos,
alabadle todas las naciones.
Pues ha corroborado su piedad por nosotros:
y la verdad del Señor permanece para siempre.
Gloria al Padre…
Laudate Dominum omnes gentes:
laudate eum omnes populi.
Quoniam confirmata est super nos misericordia eius:
et veritas Domini manet in aeternum.
Gloria Patri…
Adoro Te Devote
1. Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.
2. Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto;
pero basta el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta palabra de verdad.
3. En la Cruz se escondía sólo la Divinidad,
pero aquí se esconde también la Humanidad;
sin embargo, creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.
4. No veo las llagas como las vio Tomás,
pero confieso que eres mi Dios:
haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti esperé y que te amé.
5. ¡Oh, memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo que das vida al hombre:
Concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura.
6. Señor Jesús, bondadoso Pelícano,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.
7. Jesús, a quien ahora veo oculto,
Te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,
sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.
1. Adóro te devóte, latens Déitas,
Quæ sub his figúris vere látitas:
Tibi se cor meum totum súbjicit,
Quia te contémplans totum déficit.
2. Visus, tactus, gustus in te fállitur,
Sed audítu solo tuto créditur:
Credo quidquid dixit Dei Filius:
Nil hoc verbo veritátis vérius.
3. In Cruce latébat sola Déitas,
At hic latet simul et humánitas:
Ambo tamen credens atque cónfitens,
Peto quod petívit latro paénitens.
4. Plagas, sicut Thomas, non intúeor:
Deum tamen meum te confíteor:
Fac me tibi semper magis crédere,
In te spem habére, te dilígere.
5. O memoriále mortis Dómini,
Panis vivus vitam præstans hómini:
Præsta meæ menti de te vívere,
Et te illi semper dulce sápere.
6. Pie pellicáne, Jesu Dómine,
Me immúndum munda tuo Sánguine:
Cujus una stilla salvum fácere
Totum mundum quit ab omni scélere.
7. Jesu, quem velátum nunc aspício,
Oro fiat illud quod tam sítio:
Ut te reveláta cernens fácie,
Visu sim beátus tuæ glóriæ. Amen.
Pange Lingua / Tantum Ergo
1. Canta oh lengua el misterio glorioso:
la preciosa sangre y el precioso cuerpo.
Quien nació de Virgen Rey del universo,
por salvar al mundo, dio su sangre en precio.
2. Se entregó a nosotros, se nos dio naciendo
de una casta Virgen, y acabado el tiempo,
tras haber sembrado la palabra al pueblo,
coronó su obra con prodigio excelso.
3. Fue en la última cena —ágape fraterno—,
tras comer la Pascua según mandamiento,
con sus propias manos repartió su cuerpo,
lo entregó a los Doce para su alimento.
4. La Palabra es carne y hace carne y cuerpo
con palabra suya lo que fue pan nuestro.
Hace sangre el vino, y, aunque no entendemos,
basta fe si existe corazón sincero.
5. Adorad postrados este Sacramento.
Cesa el viejo rito, se establece el nuevo.
Dudan los sentidos y el entendimiento:
que la fe lo supla con asentimiento.
6. Himnos de alabanza, bendición y obsequio;
por igual la gloria y el poder y el reino
al eterno Padre con el Hijo eterno
y el divino Espíritu que procede de ellos. Amén.
1. Pange, lingua, gloriósi Córporis mystérium,
Sánguinisque pretiósi, quem in mundi prétium,
Fructus ventris generósi Rex effúdit géntium.
2. Nobis datus, nobis natus ex intacta Vírgine,
Et in mundo conversátus, sparso Verbi sémine,
Sui moras incolátus miro cláusit órdine.
3. In suprémæ nocte cenæ recúmbens cum frátribus,
Observáta lege plene, cibis in legálibus,
Cibum turbæ duodénæ se dat suis mánibus.
4. Verbum caro, panem verum Verbo carnem éfficit:
Fitque sanguis Christi mérum, et, si sensus déficit,
Ad firmándum cor sincérum sola fides sufficit.
5. Tantum ergo Sacraméntum venerémur cérnui,
Et antiquum documéntum novo cédat rítui;
Præstet fides suppleméntum sénsuum deféctui.
6. Genitóri, Genitóque laus et iubilátio,
Salus, honor, virtus quoque sit et benedíctio;
Procedénti ab utróque compar sit laudátio. Amen.
15 minutos en compañía de Jesús Sacramentado
(San Alfonso María de Ligorio)
No es menester, hijo mío, saber mucho para agradarme; basta que me ames con fervor. Háblame sencillamente, como hablarías al más íntimo de tus amigos, o a tu madre, o a tu hermano.
I. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera?
Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el de tus hermanos y amigos: dime al punto qué quisieras hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos, que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos para atender a las necesidades ajenas. Háblame con sencillez, con llaneza, de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado. Dime por toda una palabra de amigo, entrañable y fervorosa. Recuérdame que prometí escuchar toda súplica salida del corazón, ¿y no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón ama especialmente?
II. Y para ti ¿no necesitas alguna gracia?
Hazme, si quieres, una lista de tus necesidades y léela en mi presencia. Dime francamente que sientes soberbia, amor a la sensualidad y al regalo; que eres tal vez, egoísta, inconsciente, negligente... y pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para sacudir de encima de ti tales miserias.
No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con humildad..., y poco a poco se vieron libres de ellos.
Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios o estudios, todo eso puedo darlo, y lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación.
Por hoy, ¿qué necesitas? ¿Qué puedo hacer en tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte! ¿Traes ahora mismo entre manos algún proyecto? Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿Qué piensas? ¿Qué deseas? ¿Qué quieres haga por tu hermano, hermana, por tu amigo, por tu superior? ¿Qué desearías hacer por ellos?
¿Y por mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas mucho y que viven quizá olvidados de mí? Dime qué cosa solicita hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y Yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras que me interesase algo en tu favor? Hijo mío, soy dueño de los corazones, y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, adonde me place.
III. ¿Sientes acaso tristeza o mal humor?
Cuéntame, cuéntame, alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿Quién lastimó tu amor propio? ¿Quién te ha despreciado? Acércate a mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas del tuyo. Cuéntamelo todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí, todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición.
¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías que, no por ser infundadas, dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi Providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.
¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora, olvidadas, se alejan de ti sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas, y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo a tu santificación.
IV. ¿Y no tienes tal vez alguna alegría que comunicarme?
¿Por qué no me haces partícipe de ella a fuer de buen amigo? Cuéntame lo que, desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado y hecho como sonreír tu corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá viste disipados negros recelos, quizá recibiste faustas noticias, alguna carta o muestra de cariño; has vencido alguna dificultad o salido de algún lance apurado. Obra mía es todo esto, y Yo te lo he proporcionado: ¿por qué no has de manifestarme por ello tu gratitud y decirme sencillamente, como hijo a su padre: ¡Gracias, Padre mío, gracias! El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le agrada verse correspondido.
V. ¿Tampoco tienes alguna promesa que hacerme?
Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu corazón. A los hombres se les engaña fácilmente, a Dios no; háblame, pues, con toda sinceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte ya más a la ocasión aquella de pecado? ¿De privarte de aquel objeto que te dañó? ¿De no leer más aquel libro que avivó tu imaginación? ¿De no tratar más a la persona que turbó la paz de tu alma? ¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado como enemiga?
Ahora bien, hijo mío: vuelve a tus ocupaciones habituales; al taller, a la familia, al estudio...; pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario. Guarda en cuanto puedas silencio, modestia, recogimiento, resignación, caridad con el prójimo. Ama a mi Madre, que lo es también tuya, y vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi Corazón hallarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, consuelos nuevos.