Devoción a San José

Devoción a San José

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Oración a San José

Oh custodio y padre de vírgenes San José, a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma Inocencia, Cristo Jesús, y la Virgen de las vírgenes, María. Por estas dos queridísimas prendas, Jesús y María, te ruego y te suplico me alcances que, preservado de toda impureza, sirva siempre con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

Ofrecimiento del trabajo a San José

Oh José, Padre nutricio de Jesús y Esposo virginal de Santa María, que trabajaste con empeño para sacar adelante la Familia de Nazaret, enséñame a trabajar con responsabilidad y a ofrecérselo a Jesús y a María. Amén

Oración a San José para pedir su protección

Señor, Dios misericordioso, que, con inefable providencia, te has dignado escoger a San José para esposo de la Bienaventurada Virgen María: te suplicamos que hagas que, así como nosotros le veneramos como protector en la tierra, así él sea nuestro intercesor en los cielos. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Oración a San José para pedir vocaciones

Señor, Tú confiaste a la fiel custodia de San José, esposo de Santa María, los primeros pasos en la tierra de Jesús, Salvador nuestro; concede, por su patrocinio, que a tu Iglesia no le falten nunca las vocaciones necesarias para hacer llegar a todos los hombres los frutos de la Redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Salve, Custodio del Redentor

Oración final de Patris Corde

Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María. A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre. Oh, bienaventurado José, muéstrate, padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.

Glorioso Patriarca

Oración que habitualmente rezaba el papa Francisco, cfr. Patris corde, nt 10.

Glorioso patriarca san José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad. Toma bajo tu protección las situaciones tan graves y difíciles que te confío, para que tengan una buena solución. Mi amado Padre, toda mi confianza está puesta en ti. Que no se diga que te haya invocado en vano y, como puedes hacer todo con Jesús y María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder. Amén.

Oración a San José (Santa Teresa de Jesús)

Glorioso Patriarca San José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, venid en mi auxilio en estos momentos de angustia y dificultad. Tomad bajo vuestra protección las situaciones tan serias y difíciles que os encomiendo, a fin de que tengan una feliz solución.

Mi bienamado Padre, toda mi confianza está puesta en Vos. Que no se diga que Os he invocado en vano y, puesto que Vos podéis todo ante Jesús y María, mostradme que vuestra bondad es tan grande como vuestro poder. Amén.

Letanías de San José

Señor, ten piedad. [Se repite]
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia...
Dios Espíritu Santo, ten misericordia...
Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia...

(A cada invocación: Ruega por nosotros)

Santa María
San José
Ilustre descendiente de David
Luz de los Patriarcas
Esposo de la Madre de Dios
Casto guardián de la Virgen
Padre nutricio del Hijo de Dios
Celoso defensor de Cristo
Jefe de la Sagrada Familia
José, justísimo
José, castísimo
José, prudentísimo
José, valentísimo
José, fidelísimo
Espejo de paciencia
Amante de la pobreza
Modelo de trabajadores
Gloria de la vida doméstica
Custodio de vírgenes
Sostén de las familias
Consuelo de los desgraciados
Esperanza de los enfermos
Patrón de los moribundos
Terror de los demonios
Protector de la Santa Iglesia

℣. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
℟. Perdónanos, Señor.

℣. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
℟. Escúchanos, Señor.

℣. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
℟. Ten misericordia de nosotros.

℣. Le estableció señor de su casa.
℟. Y jefe de toda su hacienda.

Oremos.
Oh Dios, que, en tu inefable providencia, te dignaste elegir a San José por Esposo de tu Santísima Madre: concédenos, te rogamos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Oración a San José por los obreros

Artesano y trabajador, oh humildísimo José, las clases obreras debieran mirarte como especial patrón y modelo suyo, las clases trabajadoras de nuestros días. Como ellas ganaste pan con el sudor de tu frente, y endureciste las manos manejando la tosca herramienta.

Las muchedumbres obreras de hoy desdeñan mirarse en ti, por seguir siniestros ideales con que trastornan su cabeza mentirosos redentores.

Por ellas y por su suerte, y por la eficaz restauración de sus derechos en Cristo, se interesa, más que la liberación embustera, la Iglesia de Dios.

Ruega, Santo obrero, por esas clases desheredadas ¡ay! en tu Hijo, de las esperanzas del cielo y de los consuelos de la resignación.

Pide por ellas a Jesús, tu compañero de taller, gloriosísimo San José. Amén.

Oración a San José para pedir una buena muerte

Oh San José, que dejaste esta vida en brazos de tu Hijo adoptivo Jesús, y de tu dulce Esposa María, socórreme, ¡oh Padre!, junto con María y Jesús, cuando la muerte marque el fin de mi vida; obtenme la gracia (es lo único que pido) de morir también en los mismos brazos de Jesús y de María. ¡En vuestras manos, Jesús, María y José, encomiendo mi espíritu en la vida y en la muerte! Amén.

Oración a San José para pedir la pureza

Custodio y padre de vírgenes, san José, a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia, Cristo Jesús, y la Virgen de las vírgenes María. Por estas dos queridísimas prendas, Jesús y María, te ruego y te suplico me alcances que, preservado de toda impureza, sirva siempre con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

Oración a San José para pedir un corazón recto

San José, mi padre y señor, tú que fuiste guardián fiel del Hijo de Dios y de su Madre Santísima, la Virgen María, alcánzame del Señor la gracia de un espíritu recto y de un corazón puro y casto para servir siempre mejor a Jesús y María. Amén.

Oración a San José para santificar el trabajo

Oración de León XIII, de su Encíclica sobre la devoción a San José.

A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.
con aquella caridad que te tuvo unido con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades. Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios.
Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad.
Y a cada uno de nosotros protégenos con tu constante patrocinio, para que, a ejemplo tuyo, y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir y morir santamente y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén

Te Ioseph celebrent

Himno escrito en latín y que suele utilizarse en las vísperas de las festividades de San José y San José obrero.

¡Oh José! que los coros celestiales celebren tus grandezas,
que los cantos de todos los cristianos hagan resonar sus alabanzas.
Glorioso ya por tus méritos, te uniste por una casta alianza
a la augusta Virgen.

Cuando, dominado por la duda y la ansiedad,
te asombras del estado en que se halla tu esposa
un ángel viene a decirte que el Hijo que Ella ha concebido
es del Espíritu Santo.

El Señor ha nacido, y le estrechas en tus brazos;
partes con Él hacia las lejanas playas de Egipto;
después de haberle perdido en Jerusalén, le encuentras de nuevo;
así tus gozos van mezclados con lágrimas.

Otros son glorificados después de una santa muerte,
y los que han merecido la palma son recibidos en el seno de la gloria;
pero tú, por un admirable destino, semejante a los Santos, y aún más dichoso,
disfrutas ya en esta vida de la presencia de Dios.

¡Oh Trinidad Soberana! oye nuestras preces, concédenos el perdón;
que los méritos de José nos ayuden a subir al cielo,
para que nos sea dado cantar para siempre
el cántico de acción de gracias y de felicidad. Amén.

A tí San José obrero

Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.
Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.
Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo. Amén

Acordaos (de San José)

Acordaos, oh purísimo Esposo de la Virgen María, oh dulce Protector mío, San José, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han implorado vuestro auxilio y reclamado vuestro socorro, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, a Vos me encomiendo fervientemente. Os pido, oh Padre Putativo del Redentor, que no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas benignamente. Amén

San José custodio amante de Jesús y de María

¡San José, custodio amante
de Jesús y de María,
enséñame a vivir siempre
en tan dulce compañía!

Sé mi maestro y mi guía
en la vida de oración;
dame paciencia, alegría
y humildad de corazón.

No me falte en este día
tu amorosa protección,
ni en mi última agonía
tu piadosa intercesión.

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