.png)
Puedes escuchar la homilía entera en nuestro canal de YouTube o en las plataformas habituales:
Puedes escuchar la homilía completa en cualquiera de nuestras plataformas
En el corazón vibrante de Estambul, en la “Volkswagen Arena”, el Papa León XIV abrió el tiempo de Adviento con una homilía profundamente simbólica y llena de esperanza. Esta Misa formó parte del Viaje Apostólico a Türkiye y al Líbano, un peregrinaje marcado por la memoria del Concilio de Nicea en su 1700 aniversario y por el diálogo entre culturas, religiones y tradiciones cristianas.
El Santo Padre invitó a mirar el Adviento no solo como un momento litúrgico, sino como una actitud del corazón: un tiempo para despertar, caminar juntos y prepararnos a recibir al Señor que viene.
El Santo Padre invitó a mirar el Adviento no solo como un momento litúrgico, sino como una actitud del corazón: un tiempo para despertar, caminar juntos y prepararnos a recibir al Señor que viene.
1. Subir al monte del Señor: una Iglesia que irradia luz
La primera imagen que el Papa propuso fue la del monte de Sión del profeta Isaías, elevado “sobre la cima de los montes”.Es una figura que, según explicó, enseña que la fe no es un tesoro privado, sino un bien para todos. La belleza de una comunidad que vive la fidelidad a Dios se vuelve luz para los que buscan sentido, esperanza para quienes están cansados y testimonio para quienes dudan.
El Papa recordó que la santidad tiene un “encanto” propio. No necesita ruido: habla por sí misma. Como san Andrés llevó a Pedro, como san Ambrosio conmovió a Agustín, también hoy la vida cristiana sincera puede tocar corazones sin necesidad de grandes gestos.
Adviento, por tanto, es un tiempo para cuidar la luz interior: orar más, amar mejor, vivir con coherencia.
2. Forjar paz en un mundo herido
La segunda imagen fue la de la paz: las espadas que se transforman en arados, las lanzas en podaderas.¿Cuánto resuena esta llamada en un mundo marcado por conflictos, fracturas, fronteras y heridas abiertas?
El Papa habló de la urgencia de ser constructores de paz, comenzando por dentro: en nuestras comunidades, en nuestras relaciones y también en nuestro propio corazón.
Para ilustrarlo, se detuvo en uno de los símbolos del viaje: el puente.
Estambul, ciudad entre dos continentes, conectada por grandes puentes sobre el Bósforo, se convierte así en un signo: la misión cristiana es tender vínculos, unir lo que está separado, crear caminos de encuentro.
3. Tres puentes que la Iglesia está llamada a cuidar
El Papa explicó que estos puentes pueden entenderse en tres niveles:a) Dentro de la misma Iglesia
En Türkiye conviven cuatro tradiciones litúrgicas: latina, armenia, caldea y siríaca.
Cada una aporta una belleza propia. Cultivar esta diversidad como riqueza es una forma concreta de vivir la catolicidad que une, no uniforma.
b) Entre las Iglesias cristianas
El ecumenismo —recordó— es un camino irreversible.
“Que todos sean uno” no es un ideal lejano, sino una tarea cotidiana que exige paciencia, diálogo y plegaria.
El Papa evocó el espíritu de san Juan XXIII, que tanto amó esta tierra y tanto impulsó la unidad.
c) Con quienes pertenecen a otras religiones
En un mundo donde la religión es a veces manipulada para dividir, los cristianos deben ser artífices de paz, derribando prejuicios y promoviendo la estima mutua.
Porque, como enseña la Escritura: «el que no ama, no conoce a Dios».
4. Un Adviento para caminar juntos
El Papa León XIV cerró su homilía invitando a convertir estos llamados en propósitos concretos para el Adviento:Vigilar sobre uno mismo, para crecer en coherencia y autenticidad.
Construir puentes, no muros.
Unirse en la oración, la caridad y la esperanza.
Preparar el corazón a la llegada del Señor que viene cada día y que vendrá al final de los tiempos.
Adviento comienza así como una llamada a mirar al cielo con los pies en la tierra, a caminar hacia Dios amando más, uniendo más, sirviendo más.
“Que nuestros pasos se muevan como sobre un puente que une la tierra con el cielo”
Con esta imagen luminosa, el Papa invitó a los cristianos a vivir un Adviento que abra caminos, que acerque distancias y que transforme el mundo comenzando por lo pequeño.Que este tiempo santo abra en nosotros el deseo de reconciliación, unidad y paz, para que la venida del Señor encuentre un corazón despierto, sereno y dispuesto.
Publicar un comentario